
Después del precio, la segunda pregunta es siempre el plazo. Y la respuesta honesta vuelve a ser 'depende', pero esta vez con factores concretos que sí puedes evaluar antes de partir.
Qué determina el plazo
Estos factores son los que más mueven los tiempos:
- El alcance: cuántos módulos y pantallas tiene.
- Las integraciones con otros sistemas.
- Si el contenido y los datos están listos o hay que ordenarlos.
- Las idas y vueltas de aprobación de tu lado.
Por qué conviene medir en etapas
En vez de preguntar '¿cuánto demora todo?', conviene preguntar '¿en cuánto tengo el primer pedazo funcionando?'. Un MVP acotado suele estar en pocas semanas, y de ahí se construye el resto.
Así ves valor temprano y no esperas meses para tocar algo.
Cuidado con las promesas imposibles
Si alguien te promete un sistema complejo en tiempos sospechosamente cortos, normalmente significa que algo se va a sacrificar: calidad, pruebas o tu tranquilidad después. Mejor un cronograma realista con fechas que se cumplen.
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